lunes 22 de noviembre de 2010

Tiene sentido


La vida está repleta de sorpresas: unas muy gratas, otras no tanto y alguna, incluso, ingrata. Así la vida es pasión y desafío, ilusión y crecimiento.
Lo bueno de todo esto es que lo que sucede, lo que nos ha sucedido y lo que nos sucederá, entra dentro de la suprema inteligencia de Aquel que lleva el timón de la historia de todos y de cada uno de los que formamos parte de los días y las horas de este mundo. Y esto es tremendamente maravilloso y reconfortante.
Una vida sin Dios es una vida vacía de todo sentido. Sin Él ninguna de las muchas preguntas que se nos plantean podría encontrar una respuesta más o menos aceptable. Pensando seriamente en lo que somos y tenemos debemos concluir que si toda respuesta posible está en lo meramente humano... somos unos seres muy desgraciados; somos, simple y llanamente, unos monos que hemos tenido la malísima suerte de evolucionar hasta conseguir una maldita inteligencia que nos hace desear algo más.
Esta vida es fantástica; pero lo es porque en el corazón de todo ser humano existe una dosis de confianza que nos lleva a creer que todo tiene sentido. Absolutamente todo tiene respuesta y todo, absolutamente todo, tendrá un final que, en y desde Dios será, siempre, feliz.
Desde los gastados y empañados ojos del mundo hay cosas que parecen exigir ser miradas a través de la desesperanza y la desilusión. Pero desde los ojos de la fe, a veces también gastados y empañados, todo exige ser mirado desde el color y la alegría de haber alcanzado una respuesta. Una respuesta que sólo Alguien grande, muy grande y poderoso que pueda superar incluso aquello aparentemente insuperable, puede dar.
Si Dios existe todo tiene sentido. Con Él ninguna realidad, por fuerte que parezca, tendrá el poder de destruir aquello que Él mismo sostiene en la existencia.


Sólo con Dios existe el sentido. Sólo con Él y por Él merece la pena correr hasta la meta. Sólo con Él y por Él vale la vida continuar hasta que nuestro pecho rompa la cinta que separa la carrera del descanso.
Con Dios todo es maravilloso y fantástico. Suceda lo que suceda, ya conocemos el final de la historia: el Amor ha logrado una victoria que jamás nada ni nadie podrá arrebatarle.

Sonreír y vivir en la esperanza de que merece la pena caminar. Sonreír y vivir en la confianza que da el saberse amados por un Dios que es todo amor y misericordia. Y afirmar sin miedo que mi vida no es el resultado de una conjunción de desastres evolutivos sino la consecuencia del infinito amor de Alguien que lo ha hecho todo por mí y para mí.

-Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti-

1 comentarios:

  1. Iago y argimiroDec 2, 2010 07:51 AM

    Gracias por el optimismo y la lección de fe. da gusto y recorforta leer el comentario.

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