Asia Bibi es una mujer pakistaní que ha sido condenada a muerte por blasfema. Su blasfemia, su grandísima y terrible blasfemia, ha sido confesar públicamente su fe. Es cristiana evangélica y... debe morir.
Según cuenta HazteOir, Asia vive en un pueblo llamado Ittanwali donde residen unas 100 familias cristianas. Sus familiares han sido perseguidos, apaleados y torturados. Asia fue llevada ante un tribunal por sus vecinos y la condenaron a pagar una multa equivalente a lo que gana en un año un trabajador en Pakistán. No contentos con esto... han decidido que debe morir por haber dicho que "la Verdad reside en el Evangelio".
Asif Ali Zardari es el presidente de la República Islámica de Pakistán y es, en definitiva, el último responsable de la atroz persecución que están viviendo los cristianos (católicos, evangélicos, etc.) en ese país cuyo nombre significa "tierra de pureza".
Querida Asia Bibi:
Ayer era el último día para hacer alegaciones contra tu sentencia. No sabemos cómo estarás ahora; ni siquiera sabemos si sigues estando. A lo peor, o a lo mejor, ya no estás en esa cárcel en la que las autoridades de tu país te han metido por haber cometido el execrable crimen de creer en Jesucristo.
Lo que sí sabemos es que mereces todo nuestro apoyo, respeto y admiración. Eres y serás para muchos, pase lo que pase o esté pasando lo que esté pasando, un ejemplo de mujer fuerte, de mujer libre y de mujer, en definitiva, de verdad.
Rezamos por ti, Asia, para que no te arrebaten la vida y para que Dios convierta tu gran sufrimiento en semilla caída en tierra buena.
Hermana en Cristo, condenamos tu condena.
-Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti-


