martes 22 de marzo de 2011

Otra guerra más.



Hace unos días, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, con el apoyo de otros países como España, han comenzado un ataque contra el régimen de Muamar Al-Gaddafi. Dice la ONU que este ataque armado tiene como objetivo la defensa de los derechos humanos.

Muamar Al-Gaddafi es un dictador de gran monta; es hoy dictador y lo ha sido desde que se ha hecho con el poder en Libia (en 1969). Éste que se hace llamar "Hermano, Líder y Guía de la Revolución", nunca ha respetado los derechos humanos. En varias ocasiones fue probado su apoyo a organizaciones como las FARC, el IRA o la ETA. Además, entre los atentados terroristas de los que Gaddafi es acusado de estar involucrado se encuentran la Masacre de Münich en 1972 (en la que murieron 17 personas), la bomba de la discoteca de Berlín La Belle en 1986, el derribo del Vuelo 103 de Pan Am en 1988 (con 270 víctimas mortales) y del Vuelo 772 de UTA en 1989 (donde fallecieron 170 personas). A parte de todo esto el dictador de los rizos ha presumido no pocas veces de haber desarrollado dentro de La Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista (Libia, para todos) armas de destrucción masiva.

Además de todo lo dicho, este extraño y temido dictador es conocido por las coloridas telas con las que se envuelve, por las carísimas gafas de sol que suele gastar y por las 200 mujeres vírgenes (expertas en artes marciales y en el uso de armas de fuego) de las que se rodea y que se encargan de su seguridad personal cuando viaja por el mundo.

Muamar Al-Gaddafi es un dictador. Y punto.
Y como buen dictador, jamás ha respetado los derechos de su pueblo. Y Libia, cansada de aguantarlo, comenzó a levantarse a principios de este año pidiendo su dimisión. Y él, como buen dictador, no hizo menos que amenazar con la muerte (y cumplir su amenaza) a todos aquellos que dijesen algo contrario a lo que este personaje afirmase.

Así las cosas... la ONU decidió intervenir y declarar la guerra a este señor. Pero... de nuevo la guerra. Y estamos otra vez más en guerra. 
Y Gaddafi aseguró que convertiría Occidente en un infierno. Pero el infierno ya lo llevan viviendo la mayoría de los libios desde que él está sentado en su trono de poder. Y el infierno lo seguirán viviendo la mayoría de los libios por su maldita culpa.

Y de nuevo la guerra. Y los "buenos" atacarán hasta conseguir acabar con este dictador de los rizos; y los "malos" se defenderán con las armas que, hasta ahora, los "buenos" han estado vendiéndole.

Y de nuevo la guerra. Y yo digo que ¡basta ya!; y que ojalá llegué la paz al mundo de una vez por todas. Y digo, ahora también, "no a la guerra; sí a la paz".

¡Qué Dios tenga misericordia de todos estos hijos de Satanás que convierten el mundo en un infierno! Y ¡qué Dios proteja a aquellos que, en definitiva, más sufren con todo esto: la gente del pueblo que ninguna culpa tiene!

¡No a la guerra! Hoy también.

-Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti-

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