martes 12 de abril de 2011

Gallardía gallardoniana.

Se entiende por gallardía "el valor o esfuerzo en el obrar". Y si esta gallardía la aplicamos al Alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón, podemos regalarnos un título como el puesto: "Gallardía gallardoniana".

Siguen las noticias sobre el interés infecto que tienen varios grupos de ateos maleducados para celebrar una "procesión" por Madrid en los días de la Semana Santa con el único y demoníaco interés de "ofender a los católicos". Para esta celebración, estos ateotas (ateos e idiotas) se han dirigido a la Subdelegación del Gobierno en Madrid, presidida por María Dolores Carrión, quien ha afirmado que la susodicha "procesión" no era más que un "acto festivo". (En este lugar del texto vendría muy a cuento aquella famosa frase del ex-ministro de defensa Federico Trillo: "¡manda...!")

Pues bien, según informa hoy el diario ABC, el Vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, ha dicho que desde el Ayuntamiento no vamos a autorizar en ningún caso ninguna burla dirigida a la fe y a las convicciones de los ciudadanos, ya sea católicos o de cualquier otra confesión. ¡Toma ya! ¡Así se habla!
El problema es que compete a la Subdelegación del Gobierno de Madrid el permitir o no esta "procesión" que, como ha dicho hace unos días un portavoz de Ateos en Lucha, sólo se celebrará para castigar la conciencia católica. Nuestro propósito es hacer daño a las ideas de la gente. No nos andamos con contemplaciones.

Es necesario dejar claro que en este caso, pase lo que pase con la manifestación-procesión-indigestión atea, el Alcalde de Madrid y, en su nombre, el Vicealcade, ha sido muy claro y ha tenido mucha gallardía al afirmar sin tapujos la verdad de que los poderes públicos no pueden permitir ofensa alguna a los ciudadanos. ¡Vale, Gallardón!

-Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti-

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