lunes 10 de enero de 2011

No basta. ETA NO.

Según informan todos los medios de comunicación, la banda terrorista ETA acaba de anunciar un alto el fuego. Y éste es, según los asesinos, "permanente, general y verificable".
Pues no basta.
ETA debe anunciar no un alto el fuego sino su inmediata disolución y el abandono definitivo de la violencia.
Son ya muchos los años los que este país lleva sufriendo a este grupo de terroristas independentistas y marxista-leninistas. Y estamos todos muy cansados de ellos. 
España seguirá gritando "ETA NO" y seguirá luchando para que esta gentuza deje de matar y de extorsionar a los ciudadanos . No nos importa el "alto el fuego", todos queremos paz.

-Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti-

Para esto hay dinero.

El dinero público es aquel que todos los ciudadanos ponemos en manos de nuestros gobernantes para que ellos lo inviertan en el bien común y en favor de todos. El Estado no se hace dueño del dinero que nosotros le damos sino que es, única y exclusivamente, su administrador.

Esta mañana he ido al quiosco a comprar el periódico La Gaceta, del Grupo Intereconomía. Como de costumbre, mientras tomaba entre mis manos dicho diario, fijé el titular de la portada: "Una blasfemia pagada con dinero público". Inmediatamente leí lo que sigue: Crucifixiones burlescas, travestismo, esputos y regurgitaciones y-por supuesto- los penes y vaginas del elenco actoral proyectados en directo sobre una gran pantalla. Lo descrito es sólo parte del contenido de "Gólgota Picnic", la propuesta anticristiana con la que el Centro Dramático Nacional ha decidido dilapidar los fondos públicos.

Reconozco que no es nada original el argumento de esta obra satánica y putrefacta. 
No es equivocado afirmar que Rodrigo García, su creador, ha sido bastante simplón a la hora de ofender a Dios y a la Iglesia. Y no digo "simplón" porque la blasfemia lo sea, que no lo es, si no que me refiero al tema de su obra. 

Aún cuando la blasfemia cometida con esta repugnante obra sea lo más sobresaliente, es necesario pararnos también en el hecho de que la misma ha sido costeada con dinero público, con el dinero de todos. Y la blasfemia es condenable, sin duda, pero también lo es que el Estado pague, con dinero que no es suyo, cosas como esta.

En fin, una pena. En este país en crisis, con millones y millones de personas en paro... el dinero público que TODOS pagamos se dedica a costear estas ofensas.

¡Ay, Señor!

viernes 7 de enero de 2011

Ojalá haya sido en esta Navidad

Cuando el Tiempo de Navidad está viviendo sus últimos días, es momento de ir recuperando la tranquilidad de lo ordinario y la feliz monotonía de lo continuo. 
Es cierto que cada día, sea cual sea dentro del año, es una nueva oportunidad que Dios nos da para lograr la santidad y vivir la verdadera felicidad; y por esto mismo, cada mañana debemos aceptar el compromiso de convertir esas 24 horas que empezamos en las mejores de nuestra existencia (como si fuesen, que algún día serán, las primeras y las últimas). 
Pero no es menos cierto que el tiempo y las circunstancias hacen que algunos días, como estos vividos de la Navidad, sean especialmente distintos.
Por eso digo que llega el momento de ir recuperando lo ordinario.

Hemos vivido estos días de Navidad (que concluirá este Domingo) y, sin duda, seguro que para muchos han sido jornadas de gracia y bendición y, para otros, días de pecado y separación de Dios; hacer mención de aquellos para los que la Navidad ha pasado "sin más"... es también de justicia, porque los habrá.

¿Y para mí qué ha significado la Navidad, esta Navidad? ¿Y para ti?

Ojalá que en esta Navidad hayamos comprendido la grandeza de tener un Dios que es capaz de hacerse uno como nosotros pudiendo haberse mantenido distante y distinto de la realidad humana. Ojalá que en esta Navidad hayamos sido capaces de entender que, gracias a Dios, ser hombre o mujer es algo infinitamente mayor que cualquier cosa imaginada e imaginable. 
Ojalá que en esta Navidad hayamos permitido que Nuestro Dios naciese también en nuestro corazón llenándolo completamente de lo que Él es: amor, bondad, felicidad.

Ojalá haya sido así. Y si no ha sido... ojalá sea en cualquier otro día que, aún existiendo en la tranquilidad de lo ordinario y en la feliz monotonía de lo continuo, nosotros, con la ayuda de Dios, podemos convertir en la Nochebuena de nuestras vidas.

-Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti-